El fabricante realme anuncia que toda su gama de smartphones lanzada este año, desde el modelo de entrada Note 70T hasta su buque insignia GT7, incorpora baterías certificadas para un mínimo de 1.000 ciclos de carga, superando el estándar actual del sector establecido en 800 ciclos. Un avance que sitúa a la compañía como referente en tecnología de baterías y sostenibilidad, garantizando que los dispositivos mantengan al menos un 80% de su capacidad original incluso después de casi tres años de uso.
Baterías para todos, sin importar la gama
La marca subraya que la durabilidad de la batería no debe ser un privilegio de las gamas altas. Por ello, ha extendido los 1.000 ciclos de carga a todos sus modelos, asegurando que tanto usuarios que adquieren un dispositivo de entrada como aquellos que apuestan por la gama premium disfruten del mismo nivel de resistencia.
Además, esta estrategia se alinea con las exigencias medioambientales de la Unión Europea, promoviendo un consumo más sostenible y un menor impacto ambiental.
Los 1.400 ciclos como meta
realme ya trabaja en el siguiente salto tecnológico: alcanzar un mínimo de 1.400 ciclos de carga en 2027. Este objetivo se apoyará en nuevos materiales de baterías y sistemas de gestión basados en inteligencia artificial, con el fin de ofrecer experiencias de carga más duraderas y eficientes.
El compromiso de la compañía con la innovación energética no es nuevo. En 2024 sorprendió con su carga SuperSonic de 320W, que estableció un récord mundial de velocidad, y este año presentó un prototipo de batería de 15.000 mAh en el marco de su séptimo aniversario.
Con la adopción de baterías de alta densidad Titan y protocolos de carga inteligente en todo su portfolio, realme consolida su posición como uno de los líderes en el desarrollo de soluciones de energía móvil.
